martes, 4 de noviembre de 2014

Puede ser de tu interés - Aprendiendo de Nuestro Idioma

Hoy en día es muy común escuchar la frase: "En base a". La verdad es que hace poco menos de un año oí a un conocido decir que la frase no era correcta y que, aunque él no tenía la explicación clara, sabía que no estaba bien. Hoy dejo una explicación de esto que tal vez pueda ser de tu interés...

Con base en. Precede a la expresión del lugar en el que se concentran instalaciones o equipos, generalmente militares, y que sirve de punto de partida para las distintas operaciones: 
  • «La aviación “nacional”, con base en el aeródromo de Tablada, se adueñó del aire» (Gironella Millón [Esp. 1961]).
En el primer tercio del siglo xx comenzó a usarse, en el lenguaje jurídico, con el sentido de ‘con apoyo o fundamento en’: 
  • «De parte de los detractores del Almirante, se sostiene, con base en testimonios que figuran en el juicio de sucesión, que el descontento sólo se manifestó en la “Santa María”» (Vela Mito [Guat. 1935]);
  •  «Este tratado sólo podría ser realizado con base en el Derecho internacional» (Puente Derecho [Esp. 1962]). 

De ahí ha pasado a otros ámbitos y está hoy bastante extendido, más en América que en España: 
«Aquí vemos aparecer, con base en los estudios del astrónomo copernicano Felipe Lansbergio, los desarrollos ulteriores de la teoría heliocentrista» (Trabulse Orígenes [Méx. 1994]); 
«Con base en una previsión de la evolución económica internacional, fija sus criterios normativos» (Vuskovic Crisis [Chile 1990]). 

No hay razones lingüísticas para censurar su empleo en estos casos, pues la noción de ‘apoyo o fundamento’ está presente en la palabra base,y las preposiciones con y en están bien utilizadas; no obstante, en el uso culto se prefieren otras fórmulas más tradicionales, como sobre la base de, en función de, basándose en, a partir de, de acuerdo con, según, etc. 

Sí es censurable la locución de sentido equivalente en base a, en la que las preposiciones en y a no están justificadas: «La petición se hizo en base a investigaciones policiales españolas» (País [Esp.] 1.10.87). Podría tratarse de un calco del italiano in base a, única lengua de nuestro entorno en la que se documenta —desde finales del siglo xix— esta locución, ya que en inglés se dice on the basis of y en francés sur la base de.


lunes, 3 de noviembre de 2014

Y así celebró MonteroYV su 8vo aniversario....

Eran las 6.30 am del 01 de Noviembre y la mayoría de los miembros de MYV que irían a cantarle cumpleaños al grupo estaban en el punto de reunión, realizando las acostumbradas compras nerviosas de lo que se había quedado en casa olvidado. En ese sitio se validó el orden de la caravana y nos dispusimos a partir a la siguiente parada, que aunque también se convertía en punto de reunión para los miembros que venían de Guatire/Guarenas, también tenía la importante misión de alimentarnos.


Completado el objetivo de la segunda parada (barriguitas llenas), partimos a nuestro destino, con una caravana de 12 vehículos y una muy buena sincronía entre líder y cola para asegurar que durante nuestra ruta pudiésemos sentirnos parte de un grupo en el que cada uno de los que estaba delante de otro, servía de ojos para el siguiente, y cada uno de los que estaba detrás de otro, servía de protección a la hora de cambiarnos de canal y/o adelantar a algún vehículo. Esta sincronía se mantuvo hasta nuestra llegada a la locación para la celebración de nuestro aniversario (Canopy Aventura).

Al llegar, nos instalamos en la zona de campamento, algunos nos estacionamos sin orden específico, otros pasaron un buen rato cuadrando una especie de techo común entre los toldos que cada vehículo tenía. La verdad es que la idea tenía sentido, pues todo el grupo disfrutaría de una sombra interesante, pero creo que más fue la echadera de broma en el intento de cuadrar los toldos que los beneficios de la sombra… al final salimos todos de la zona de campamento a disfrutar de lo que nos deparaba el día.



La aventura empezaba por la seguridad, por lo que todos pasamos a recoger nuestros equipos  (arnés, mosquetón simple, mosquetón de seguridad, casco y polea). Implementos colocados y fotos grupales tomadas, ya era hora de partir a la primera “tirolina”, una lo suficientemente corta como para ir adaptándonos a la actividad del día y lo suficientemente larga como para disfrutarla después del primer shot de adrenalina.



 Al finalizar esta primera, la segunda tirolina venía de inmediato, un poco más corta pero igual de divertida.  Nos bajamos de esta torre, caminamos un trecho corto y se aparecían frente a nosotros dos cosas, una torre y un puente.

Al principio no era claro cómo era la ruta pero todo fue despejado bastante rápido… El primer escollo era la torre. Había que subirla por una escalera, conectarnos a una cuerda y hacer el “salto de tarzán”, una especie de péndulo por el que sólo algunos del grupo pasaron (era opcional). Este salto tenía dos momentos importantes, el primero, el más intenso, el salto en sí, el segundo, la recepción al final del salto por uno de los perros del lugar que, al ver lo mucho que nos divertíamos, mostraba sus celos ladrándote e intentando que no siguieras penduleando, intentando agarrarte con un mordisco. Hubo otros que muy calladitos que decidieron esquivar el péndulo, montándose en el puente que los conectaba con el siguiente punto de la ruta (aunque hubo uno en particular que llegó a la torre y al ver la cosa desde arriba prefirió “arrugar” [por motivos de evitar chalequeo, nos reservamos el nombre del Chino que se arrepintió]).


Escollo superado, hora de montarnos en el puente que iba desde el piso hasta la punta de una Ceiba, en donde estaba la otra torre de despegue a la siguiente tirolina (la 3era del día). Mucho más larga que las otras dos, esta nos permitía atravesar la laguna del viento y llegar al punto en donde creíamos que terminaban las actividades de la mañana, pero no... No contábamos con que a la lista se le incluirían unos puentes dignos de cualquiera de estos espectáculos de TV tipo gladiadores americanos, con la diferencia que no nos ganaríamos ningún premio en metálico, no teníamos ningunos gladiadores en el grupo y el hambre y los mosquitos se convertían paso a paso en nuestros peores enemigos, pero lo logramos, superamos los benditos puentes y ahora si, a comer, para luego descansar o al menos así creíamos que sería… Uno de los guías se nos acercó pocos minutos después de empezar nuestro almuerzo para decirnos que en media hora continuábamos con las actividades de la tarde.



Almorzados y con más cansancio que ganas, nos dividimos, un grupo empezaría con otra tirolina que iba por encima de la laguna, tanto de ida como de vuelta, y entre ellas una inmensa escalera con la que no contábamos.
El otro grupo haría otras dos tirolinas que iban hacia una ceiba increíble, ida y vuelta, con un paso de escalada entre ellas que para algunos fue pan comido y para otros algo nada fácil.



Rotados los grupos y terminadas las actividades, finalmente, nos reunimos en la zona de camping a echarnos un baño para sofocar el calor, y aunque no fue tan efectivo, al menos no refrescamos por unos minutos. Mesas, sillas, platanitos, doritos, repelentes, hidratación y el contar las experiencias de cada uno, sirvieron de refugio al cansancio y abrieron los espacios para un gran compartir, que terminó en cuentos, chalequeo y parrillita.

El plan era mantenernos con ese ánimo de compartir hasta la media noche para cantarle el cumpleaños al grupo pero que va, los mosquitos y el cansancio hacían de las suyas y adelantamos la cosa… Menos mal que nadie grabó el canto de cumpleaños porque sonaba más a pena que a celebración de lo cansado que estábamos, pero lo hicimos, le cantamos el cumple al grupo y le picamos su tortica para celebrar que ya son 8 los años que cumple este valioso grupo.

Un aniversario más que cumple MonteroYV, con su altos y sus no tanto,  pero definitivamente con una constante vista hacia adelante, con escollos que atravesar, algunos evitables y otros no, algunos pasos difíciles y otros no tanto, algunos momentos de cansancio que parecen arroparnos pero que producto de la constancia de algunos y el ánimo de los otros, el grupo sigue y atraviesa los puentes del destino, en busca de sus propios objetivos. Así como lo hicimos esa noche, MonteroYV puede ver hacia atrás y darse cuenta de todas las “tirolinas” que ha atravesado y ha compartido en grupo de cada una de esas experiencias y de lo que aprendimos de ella, pero no se quedará allí, levantará campamento y seguirá en su ruta hacia sus otros objetivos, con la experiencia acoplada, con el aprendizaje sirviendo punto de apoyo, con la constancia como fuerza de 4x4, y con su gente, esa que nos hace un grupo, presente y ayudando a salir de cada trilla que se presenta en el camino, entendiendo que el objetivo no es la meta, sino el aprendizaje que ganamos y el compartir que realizamos en la búsqueda de ella.



martes, 28 de enero de 2014

Hacer el bien sin mirar a quien!!!

La semana pasada tuve la oportunidad de escaparme a la costa de Aragua. Nos fuimos a Puerto Colombia (Choroní) y pasamos la semana entera por aquellos lares. Previo al viaje, y sabiendo que iríamos a la playa todos los días, guardé en mi morral varias bolsas plásticas (de las que te dan en el mercado) para encargarme de hacer mi acostumbrada operación limpieza en la playa.
La verdad es que la playa, aparentemente no se veía tan sucia, sin embargo fue bastante fácil llenar 4 bolsas de basura en sólo 3 días, limpiando la zona alrededor de donde nos instalábamos o de camino a comprar tostones y/o empanadas. No fue para mí una sorpresa que fuese tan fácil llenar estas bolsas, pero esta vez si me sorprendió un poco las reacciones de las personas que estaban en la playa y que vieron la labor que realizaba. Es de estas reacciones que hoy quiero hablarles.
·         Reacción pobre pana: En algunos casos, la gente que veía que recogía basura, te hacía llegar un mensaje sólo con su mirada, que decía algo como: este pana, con tan buena intención de limpiar pero no se da cuenta que no va a poder limpiar toda la playa. Ante este mensaje, siempre doy este ejemplo: las acciones que realizo en pro del ambiente, puede que no logren cambiar el mundo, pero definitivamente estas acciones si logran cambiar mi mundo interior (pues siento que mi aporte existe y me siento feliz de poder realizarlo)
·         Reacción felicidades pana: En una ocasión, luego de llenar una de las bolsas y ponerla al lado de mis silla para llevármela luego, pasó por mi lado un panita y me dijo algo como: Felicitaciones pana, eso que has estado haciendo no lo hace cualquiera, que bueno que exista gente como tú. La verdad es que el apoyo moral es bueno, sobre todo cuando ese apoyo moral, ayuda a fortalecer una idea que estás convencido a seguir pero que a veces cuesta, sin embargo, no vi que este pana, luego de felicitarme, tomara una bolsa e hiciera algo parecido (espero que al menos se haya llevado la basura que él generó)  
·         Reacción pana te puedes encargar de esto?: En una oportunidad un cuasi vecino, que había acumulado la basura que generó en varias bolsas de chucherías, me pidió que en mi bolsa, él pudiese colocar sus desechos. Sonreí y abrí mi bolsa esperando a que él la llenara parcialmente. Me dio las gracias y yo seguí en lo mío. Es posible pensar que si yo me encargo de mi basura por qué este cómodo no se encarga de la suya? Prefiero pensar de otra forma: menos mal que me la dio a mí y no la dejó ahí mismo en donde estaba acumulada
·         Reacción yo también puedo ayudar: A pesar que es de las mejores reacciones que puedo esperar, es la que menos se produce. En este caso, una señora, que fumaba, al verme recoger incluso las colillas de cigarros dejados en la playa, decidió ponerse a recoger los que ella había tirado y las que consiguió a su alrededor, utilizando una lata como contenedor. A ella le di las gracias por ayudarme y se sonrojó, tal vez una tanto apenada.
Lo cierto es que en cualquiera de los casos, las reacciones de los otros ante lo que es tu acción, siempre podrá influenciar un cambio (o no) en otros, pero más importante es tener presente que también pueden influenciar un cambio en ti y eso también es importante cuidarlo. Si le hubiese prestado mucha atención a la reacción “pobre pana”, es posible que en el corto plazo me hubiese cansado de recoger basura. Si le hubiese prestado mucha atención a la reacción “felicidades pana” tal vez hubiese sentido que lo que hice fue suficiente y mi yo interior pensaba distinto. Si le hubiese prestado mucha atención a la reacción pana te puedes encargar de esto”, hubiese podido reaccionar de manera negativa y decirle: No, encárgate tú de tu basura, haciendo que pudiese terminar en una molestia innecesaria para ambos y en una basura abandonada en la playa. Si le hubiese prestado mucha atención a la reacción “yo también puedo ayudar”, tal vez hubiese descargado la responsabilidad en el otro y es justo por descargarla en el otro que las playas están como están.
Es por todo lo anterior que te recuerdo algunas cosas que me parecen importantes:
1.       Siempre que vayas a la naturaleza, llévate una o varias bolsas plásticas y encárgate de colocar en ellas la basura que generas tú y si puedes, tráete un poco de la que dejaron los otros, es decir, deja el lugar mejor de lo que lo conseguiste.
2.       Una vez que llenes las bolsas, no las coloques en la cesta de basura que está a donde fuiste. No sabemos cada cuanto recogen la basura en ese sitio, así que lo mejor es que te devuelvas con estas bolsas a tu casa y las botes en el pipote de basura que sabes que el aseo si recogerá.
3.       Siempre recuerda a Miguel Angel Landa y haz el bien sin mirar a quién. Puede que afectes positivamente a los otros, lo que siempre será bueno, pero no dejes que ellos te influencien negativamente a ti. Toma lo bueno de su influencia (si existe) y descarta lo malo. No permitas que por recoger la basura de otros te contamines tu con ella.

Espero que así como influencié positivamente a una persona en la playa, hoy también lo logre contigo y de aquí en adelante cuando vayas a la naturaleza no olvides la bolsa de la que te habló Kimo y la uses para retornar tu basura y un poquito más.

jueves, 18 de julio de 2013

Un favor devuelto al Ávila!!!



Luego de aprender del héroe desconocido del Ávila que quejarse del problema no ayuda a solucionarlo y que ser parte de la solución es lo que realmente aporta, decidí desde ese momento que cada vez que subiera al Ávila, lo haría con una bolsa plástica para recoger la basura que encontrara en mi camino. (Si no sabes quién es el héroe anónimo del Ávila, aquí puedes leer la historia)

A pesar de sentirme bien por mi pequeño aporte por esta gran montaña, sólo recorro unos 4Kms. y no lo hago todos los días, por lo que siempre he pensado que algo más debía hacer además de recoger la basura, pero no llegaban a mi mente ideas que fuesen lo suficientemente buenas como para ponerlas en acción.

Hace unos días, recibí un "me gusta" en una foto que publiqué en instagram, de alguien llamado e-bags? Al ver la foto que les gustó, me di cuenta que había sido aquella en la que recogimos basura en el Yaque, así que me puse en contacto con ellos. En menos de una semana conseguí bolsas de tela reutilizables, bolsas oxo-biodegradables y hasta unos regalitos de parte de ellos. Lo más interesante, luego de la característica de las bolsas, fue el mensaje que está impreso en ellas: "Cuida tu Planeta”… Guao! Esto tenía que servirme de algo.

Hoy, como casi todas las semanas fui al Ávila, pero en vez de llevar una bolsita usual, me llevé mi bolsa oxo-biodegradable e-bags con el mensaje impreso y subí. De bajada recogí la basura que conseguí y al llegar a la entrada de Sabas Nieves boté la basura en los respectivos envases, ya que incluso en el sitio hay un punto permanente de reciclaje, pero sin botar mi bolsita porque no había tanta basura... la reutilizaré en mi próxima subida pensé.

De repente se me acerca un señor y me dice: Hijo, usted me puede regalar esa bolsa? Ya que usted limpió yo quiero hacer mi parte. Le regalé una sonrisa, la bolsa y le di las gracias por ayudarme en la difícil tarea de limpiar el planeta y crear consciencia. 

Ojalá el mensaje lo pueda seguir difundiendo de esta manera, ojalá otros se unan a la causa de cuidar nuestro planeta.


martes, 9 de abril de 2013

Cuanto pesa tu morral?



Dejamos el Pico Bolívar atrás, y todavía incrédulos de que lo habíamos conquistado, ya estábamos en camino a nuestro siguiente 4mil, el pico Humboldt (4.940 m.s.n.m.).

Esa tarde, después de unas 5 horas de camino desde los Timoncitos hasta la Verde (campamento base de Humboldt), montamos las carpas y los guías se pusieron a cocinar. De repente veo a lo lejos un grupo de unas 5 personas que llegaban al campamento con el ánimo en el piso unos se fueron directo a sus carpas y otros incluso se lanzaron en el suelo tirando el morral de ataque a un lado... Fue claro para mí que ellos venían de la cumbre o al menos de haber hecho el intento.

Mi curiosidad me decía, ve y pregúntales cómo les fue (aunque el lenguaje corporal lo decía todo), la consciencia me decía, no lo hagas, te puede desanimar su historia. La guerra entre estas dos sensaciones era como tener al angelito y el diablito de las comiquitas, sentados uno en cada hombro por un buen rato. De repente, el pana que estaba fuera de la carpa se paró, recogió su morral y se acercó a nuestro campamento… No podía ser, quién puede conseguirse con un conocido en un sitio tan escondido y tan difícil de llegar? Pues, sí, me conseguí con Ricky,  a quien conocía por ser el novio de una amiga mía. Ahí la consciencia perdió fuerzas y la curiosidad de preguntarle cómo le había ido ganó la lucha.

Ricky me comentó que fue muy dura la subida, que la cima les costó 13 horas (ida y vuelta) y eso que habían salido súper temprano (5:00 am), con bastante agua y con todas las energías del mundo. Además ellos venían haciendo la travesía al revés que nosotros (de Humboldt a Bolívar), por lo que era su primer pico. Esto que oía me empezó a preocupar, principalmente por tres cosas. La primera, Ricky es un loco más frito que yo, un pana que es músico y totalmente feliz de la vida y verlo poco sonriente aún después de haber llegado a la cumbre era algo que me ponía nervioso. Segundo, Ricky es una persona de al menos 1,75mts de altura, lo que hace que su paso sea considerablemente más largo que el mío, permitiéndome suponer que su velocidad de caminata era mucho mayor que la mía, entonces, si él se había lanzado 13 horas, cuánto voy a durar yo?. La tercera y la más difícil para mí, era que Erik no se sentía nada bien y, de continuar hacia la cima, podría retrasarnos de una manera importante.

Decidí compartir mis preocupaciones con uno de los guías y me dijo que las dos primeras no eran preocupaciones reales. Me dijo: Te estás preocupando por algo que sólo está en tu mente y pues estás comparando 2 realidades distintas.  La tercera si era algo realmente preocupante y el guía me dijo que la decisión de que Erik subiera o no, era una decisión de equipo pero que él no aconsejaba que Erik intentara la cima. Decidido, es hora de hablar como equipo, así que Henry, Erik y yo nos encerramos en una carpa a discutir del tema.

La conversación fue difícil incluso de iniciar, no es que seamos unos grandes excursionistas pero era la primera vez que nos enfrentábamos a la posibilidad de dejar a uno detrás. Decidí hablar desde los hechos para que luego llegáramos en conjunto a la conclusión. Sin embargo, para mi sorpresa, la posición de Erik era la que todo excursionista debe tener ante esta situación: Kimo, Enano (Henry), estoy claro que no estoy en la mejor condición y esta gripe lo empeora todo, sólo les pido que me dejen ver como amanezco mañana y si no me siento bien, yo mismo les diré que no subo. La verdad no fue fácil haber empezado la conversación pero escuchar de tu gran amigo palabras tan sabias, valió la pena.

Por supuesto la altura y mis preocupaciones hicieron de las suyas y no dormí casi nada. Se hicieron las 5 de la mañana y ya era hora de ir estirándose para estar listos para partir. Recordaba que Ricky me había comentado que él salió a las 5 y nuestra hora de partida era a las 6, una hora más tarde, lo que me devolvía a mis preocupaciones iniciales. Le pregunté a Erik como se sentía, se asomó por la puerta de la carpa y dijo, la gripe empeoró, hagan cumbre en mi nombre!!!.

El grupo se dividió, uno de los guías bajaría con Erik a Mérida (pues aún y cuando se sentía mal había que salir a pie de ahí) y el otro nos llevaría al Humboldt. Partimos nosotros primero y empezando el camino el guía nos dijo que nos tenía dos noticias, una buena y una mala. La buena es que la ruta que usaríamos para ascender no era técnica, es decir, sólo necesitaríamos de nuestra fuerza (física y mental) para llegar, pero que no necesitaríamos de cuerdas ni escalar ninguna pared; excelente pensé… y la mala? La mala sí que fue fuerte, la noticia era que si no llegábamos al glaciar del Humboldt a las 11:00 am no subiríamos a la cima, y si bien la decisión de si Erik subía o no era del equipo, esta era una decisión del guía y no era negociable. La explicación era que estábamos en verano y por tanto el glaciar, al exponerse al Sol de medio día, se debilitaba, haciendo peligroso caminar sobre él.

Ricky subió en 13 horas y esta pana quiere que yo llegue al glaciar en menos de 5 horas? Bueno aquí vamos a darle duro porque no queda de otra. Tanto el enano como yo estábamos claros, esto era una cuestión de llegar arriba en el menor tiempo posible, haciendo que los descansos, o fueran limitados o fueran menos, cosa que era muy difícil para nosotros, pues cada diez pasos sentíamos que necesitábamos oxígeno.

La subida no es empinada, es súper empinada y además de rocas y arenisca suelta en algunos tramos, haciendo que el subir sea más delicado, porque te entierras en la arena y además sueltas piedras que pueden ser peligrosas para quien viene detrás. El guía jugó un papel psicológico importante, pues era él quien reducía el tiempo de descanso diciéndonos: se nos acaba el tiempo, en la cima pueden descansar, ustedes deciden en dónde invertir el tiempo. Morral al hombro, a seguir subiendo.


Pasamos 3 horas duras de subida y de repente vemos al guía sentado en una roca sosteniendo en sus manos un pedazo de hielo, subí un poco más la mirada y entre las rocas habían huellas de glaciar… Estamos cerca, no falta mucho… La verdad no faltaba nada para el glaciar, eran las 9:20 de la mañana y estábamos colocándonos los crampones para atravesarlo.


Una hora y cuarenta minutos antes de la hora de quiebre, la alegría que nos invadía era mayor que el cansancio que padecíamos, pero sabíamos que, aunque había tiempo, la cumbre no había sido alcanzada aún y la meta era llegar a salvo al campamento base, así que nos faltaba un poco más de la mitad del viaje.



Y así fue como atravesamos el glaciar y pocos minutos después alcanzamos la cima. Dedicamos la subida a Erik y tomamos muchas fotos para poderlas compartir con él. 


Disfrutamos la cumbre, vimos llegar a otros que habían decidido subir por la ruta técnica y con ellos la sensación del éxito, esa que se muestra cuando sientes que lo lograste, la misma que de seguro hubiésemos visto en nuestros propios rostros si nos mirábamos en un espejo. 

Era la hora de celebrar con un buen vino y al abrir los morrales, nos dimos cuenta que habíamos dejado la botella en campamento base!




De esta experiencia aprendí varias cosas, entre ellas, lo importante que es hablar de los problemas, puede que sea difícil, puede que resulte un poco incómodo al principio, pero si dedicamos ese tiempo sabio a hablar de ellos, después no serán una carga en el camino. 

También aprendí que las preocupaciones no son importantes, pues, como diría mi padre, lo importante no es preocuparse, sino ocuparse, y es cierto, pues las preocupaciones pueden convertirse en temores y los temores en barreras que obstaculizan el camino o incluso en montañas más altas que la cima misma. Las preocupaciones siempre estarán presentes pero es importante pensar en cuáles de ellas son preocupaciones que están fuera de mi influencia y cuáles de ellas puedo resolver. Entendiendo esto, también entenderé en cuáles me debo enfocar para llegar a la meta y cuáles debo soltar para que no sean una carga sin sentido.

La experiencia de Ricky se hubiese podido convertir en un peso innecesario si hubiese decidido cargar con él… al final llegamos al campamento base, después de conquistar la cima, en unas 8 horas, felices y con nuestro paso igual de corto que al principio del viaje...



viernes, 15 de febrero de 2013

Los amigos de Santa


Desde el 2006, un grupo de soñadores empezaron a transformar una idea que tenían, en realidad. La idea era ayudar a esas personas en situaciones de calle a través de un momento agradable durante el mes de diciembre. Una especie de regalo proveniente del mismo Niño Jesús o Santa Claus y que le permitiera a los soñadores, regalar no sólo algo material sino también algo emotivo.
Y así fue como poco a poco estos soñadores convirtieron la idea en una realidad y al grupo de panas en una Fundación con miles de ayudantes… Su nombre Santa en las Calles!
A santa en las calles los conocí apenas hace dos años, en el 2011 y me enteré de ellos por el foro de los panas de MonteroYV. En esa ocasión fue meramente informativo y sólo dos personas del grupo nos fuimos a participar y además de manera separada y personal, Johan por un lado y yo por el mío.
Lo que hice ese año fue recolectar algunas cosas en casa (ropa que no usaba, algunas latas de atún, etc) y pedirle a algunos amigos que hicieran lo mismo y me lo dieran para yo llevarlo en nombre de todos. Y así fue como me lancé para el Colegio Don Bosco y, después de que vaciaron mi camioneta en 20 segundos, la estacioné cerca y me quedé ayudando.
El colegio Don Bosco se convirtió ese día (y se repite una vez al año) en un taller en donde los voluntarios (duendes) pueden elegir alguna de las líneas de producción y ayudar en la clasificación de ropa, hacer sándwich, clasificación de juguetes y embalajes de paquetes. Yo me decidí por la opción que consideraba podía ayudar más y me puse a hacer sándwiches. El momento se me pasó volando no sólo por el ambiente que hay en el sitio sino por la motivación que genera el ver tantas personas a tu alrededor queriendo ayudar sólo por la satisfacción que esto deja.
Ya un poco cansado y luego de tres intensas horas de hacer sándwiches, decidí que culminaba mi labor como duende y me fui cansado pero contento a casa.
Un año más tarde, a finales de octubre del 2012 me llegó un correo de santa en las calles, diciendo que ya estaban empezando los preparativos para el proyecto de ese año. Recibí el correo y me decidí a colaborar más que en el año anterior así que regué la voz desde ese día e incluso transformé mi casa en un mini centro de acopio en donde guardé los donativos de varios amigos y compañeros de trabajo.
Este año estaba dispuesto a convencer, junto con Johan, a la gente de MonteroYV para que colaboráramos pero como grupo y no de manera individual como hicimos en el 2011.
Tuve la suerte de saber que, un gran pana, Leo Colina, estaba en la coordinación de las rutas así que me puse a la orden porque estaba seguro que podría lograr meter a MonteroYV a ayudar ese año.
Y así fue como poco a poco, se fue anotando parte del grupo al proyecto de ayudar a Santa este año. Terminamos siendo en total, 10 camionetas y 14 panas, dispuestos a colaborar en lo que hubiese que hacer.
Nos reunimos todos en el punto de encuentro y a las 7:00 am llegamos en caravana las 10 camionetas repletas de regalos producto de la recolección realizada por cada uno. De ahí al Don Bosco para entregar nuestros regalos (esta vez duraron mucho más de 20 segundos vaciando las camionetas porque las llevábamos repletas). Vaciadas y estacionadas las camionetas, pasamos a la fase de duendes, pues entramos al taller, y luego de una charla informativa, nos pusimos a ayudar. En mi caso, repetí la labor y al notar la montaña de panes esperando por convertirse en sándwiches, sabía a dónde me tocaba.

El grupo se esparció en el taller y cada uno fue escogiendo una labor en la cual ayudar, de vez en cuando nos veíamos, nos saludábamos y aprovechábamos para una foto, pero luego volvíamos a la labor.

Recordé que Leo me había pedido que me anotara en la ruta en la que colaboraríamos y me dijo incluso cuál era la que más se amoldaba al tipo de ayuda que teníamos (10 camionetas totalmente vacías para llevar regalos vs. algunas rutas que no tenían transporte aún o que incluían pasos en donde el rústico era una solución). Seleccionada la ruta e informado todo el equipo, me devolví al departamento de sandwiches



De tanto en tanto me iba al punto de la coordinación de las rutas y revisaba  en la lista de las rutas la que nos habíamos anotado para saber a qué hora pasaríamos de ser duendes a renos, para manejar nuestros trineos (las monteros) y llevar los regalos al punto escogido.
Leo me cambió la ruta 3 veces, pero al final, a golpe de 11:30 se concretó la fase de trineos. El punto escogido, el centro nefrológico de Charallave. Hora de buscar las camionetas y entrar al patio de carga y llenar los trineos.

Camionetas llenas, trineos listos y ya era hora de arrancar, pero y Santa??? Cómo podíamos ir a entregar regalos sin un Santa? No tardó mucho en aparecer nuestro Santa. José Solórzano salió disparado a buscar el traje y a uniformarse de tan popular símbolo navideño para entonces, vestido, montarse en su Montero y liderar la caravana. El resto nos acoplamos a la caravana contentos por arrancar nuestra travesía.

De repente suena el teléfono de Gerald, era Leo informando que algunos regalos se habían quedado en el taller y que debíamos regresar. El grupo decidió dividirse, dos camionetas nos devolveríamos a buscar los regalos faltantes y el resto se iría a Maitana a esperarnos para acoplarnos luego. Listo, regalos adicionales en las camionetas y de nuevo en la vía. Lllegamos a Maitana, nos reunimos con el resto del equipo y tomamos la ruta hasta llegar al sitio seleccionado.
Al llegar al centro, empezamos a ubicar dónde estacionar y a sacar las cajas de obsequios y de repente, sucedió… Un niñito vio a Santa y lo gritó, tal vez otros 5 oyeron el llamado y en menos de 1 minuto, Santa estaba en medio de una veintena de niños y nosotros sacando juguetes y comida para regalar. Los padres de los niños nos ayudaron a ordenar un poco la emoción infantil que inmediatamente se transformó en colectiva y, aunque estábamos un poco cansados, las sonrisas se fueron esparciendo a la misma velocidad que los niños se alegraban por ver a Santa.




Pasamos algún tiempo entregando regalos frente al centro nefrológico pero también teníamos que entrar, pues ahora debíamos ayudar a santa a repartir obsequios a los pacientes que estaban recluidos. El momento fue bastante emotivo y el encuentro de emociones se convirtieron poco a poco en risas bañadas con lágrimas al ver la reacción de todos los que recibían sus obsequios, la cara de felicidad porque alguien se acordó de ellos y, a pesar de la difícil situación en la que estaban, una lucecita de alegría cambiaba el ánimo del lugar, de frío y callado a alegre e incluso con algunos gritos (cosa que a las enfermeras no les gustó mucho jejeje).
















Una vez terminada la entrega de regalos, dejamos algunos en manos de las enfermeras para los pacientes que irían a este centro el día siguiente y nos metimos en una salita de reuniones en donden nos prepararon una merienda navideña en la que recibimos muchos agradecimientos por la buena misión cumplida.

La satisfacción que se generó en cada uno de nosotros fue casi tan grande como la alegría que transmitimos a cada una de las personas que estaban allí, permitiéndonos volver a Caracas con una sonrisa en el corazón por la buena acción que realizamos




Hoy, dos meses después, al escribir estas palabras, aún me genera una gran satisfacción el haber ayudado de esta manera y que no haya sido sólo yo sino un grupo de personas de MonteroYV que me acompañaron en tan especial travesía. Agradezco a MonteroYV por permitirme haberlos liderado en esta caravana especial y a la gente de santa en las calles por habernos permitido participar en tan especial labor.

Nos vemos en el Don Bosco este Diciembre!

martes, 4 de diciembre de 2012

No Renunciaré

Esta historia tiene el honor de haber sido seleccionada para formar parte de la Revista Rio Verde en su 9na edición, que está a la venta a nivel nacional en Venezuela. 

Si la compran y quieren, se las firmo jejeje

Que la disfruten!



Cada vez que hacemos una excursión, vivimos miles de sensaciones y emociones que son difíciles de mencionar en palabras pero que de seguro a cada excursionista que me está leyendo, le es fácil entender con solo haberlo mencionado. En mi caso casi siempre la primera emoción es la misma… Necesito ir al monte, necesito mi morral al hombro. Una vez que me pica la necesidad de alejarme del mundo empiezo a buscar apoyo, tanto de amigos que se anoten en mi loca aventura como del dinero necesario para hacer la excursión, incluso ambas cosas antes de tener claro cuál es mi próximo destino. Hablas con los más cercanos, riegas la voz, haces una rifa para tener dinero y ligas que no gane nadie para no tener que comprar el premio, pero al mismo tiempo le das vuelta a la cabeza para saber hacia dónde apuntarás esta vez tu brújula.
De repente y sin más, listo! ya sé cuál es el destino, y la duda pasa a seguridad pues algo me llama a ese destino, por algo fue escogido. Ya pasé por la alegría de que nadie se ganara la rifa o por la tristeza de tener que invertir y pagar el premio al ganador, ya sé quiénes se anotaron a mi aventura, y quienes con tristeza me dicen: Pana, en esta no podré acompañarte.
El momento de hacer el morral es cumbre, que meto? Que no meto? Dónde está la camisa de la suerte? (o el amuleto que por alguna razón todos tenemos), listo ya está armado, no pero pesa mucho y falta meter la comida, que se me olvida? Será que necesitaré esto? De repente en la casa se oye un grito que siempre pone a mi mamá nerviosa: Mamá me llevo el cafeeeeé, Vuelvo en una semana y media! Y saliendo de la casa siempre es lo mismo…. Se me olvidó meter la caleta!(1)
Las emociones de alegría y nerviosismo se juntan cuando ya tomo la vía que va de mi selva de concreto al destino trazado y me digo a mi mismo, lo logré! Y de repente reflexiono y me doy cuenta que apenas es el comienzo. No he  ni rodado 20 kilómetros cuando empiezo a revisar el koala y el morral para asegurar que todo está en su sitio.
De repente llego al lugar en donde empieza la ruta y los primeros pasos son excitantes, al fin voy en camino a la cima, al fin voy en la dirección correcta. Esta emoción dura mucho o poco pero la verdad creo que a todos nos pasa lo mismo, llegamos a ese punto de quiebre en donde nos preguntamos: quién me dijo a mí que me metiera en este rollo? Cuándo se me ocurrió a mi esta “brillante” idea? Qué fácil era quedarme en semana santa en la playita. Creo que estas preguntas pasan en los primero kilómetros, para los que somos menos experimentados, y tal vez en el segundo o tercer día para los que más conocen de este mundo, pero me atrevería a decir que a todos nos pasa por la mente, y a veces hasta lo compartimos con el resto de los panas de la excursión, generando un momento en donde las emociones pasan a colectivo y te das cuenta que no eres el único que lo piensa, pero si el único que se atrevió a decirlo de primero.
 No importa cuántas veces se monta el campamento, al día siguiente hay que desmontarlo, no importa cuántas veces te tropiezas, hay que levantarse y seguir caminando, no importa cuántas veces subas una loma, de seguro viene ahora una bajada y te preguntas, pero si yo lo que quiero es hacer cima, por qué tiene que venir una bajada?
El camino se hace difícil, el día está totalmente nublado, el ánimo te  tumba, cada persona del grupo se encierra en sus propios sentimientos y dolores, y aunque son similares, necesitas ese tiempo a solas para saber qué es lo que realmente pasa por tu mente, porque no te atreves a preguntarte qué es lo que realmente sientes.
Aún a kilómetros de distancia del lugar, me siento porque no aguanto el morral, los pies me matan y siento que no puedo más. Otra vez vuelve a mi mente el momento en que armé el morral: lo sabía no debí meter tanto perolero. Lo impresionante es que ante tan fuerte sensación de derrota y casi de renuncia, el cielo se despeja, el camino te brinda una refrescante brisa fría y a lo lejos la naturaleza te muestra la razón por las que has pasado por cada una de estas sensaciones. Casi como pintado y perfecto aparece el cuadro de la cima a la que quiero llegar, se dibuja el glaciar que veo por primera vez en mi vida tan de cerca y al lado a uno de mis mejores amigos en la misma situación que yo casi tan agotado que pareciera querer renunciar, pero el mágico regalo de haber visto lo que mis ojos perciben pero mi boca no puede pronunciar y el convencimiento con el que Erik toma su bastón asegurándose a sí mismo que seguirá adelante me permiten convencerme que estoy sólo a kilómetros de camino, que la selva de concreto quedó atrás, que quien decidió estar aquí fui yo y que la razón está a escasos kilómetros y me la acaban de recordar desde el cielo.
Tomo la foto, me monto el morral le pego un grito a Erik para que arranquemos y me digo a mi mismo: No renunciaré
Foto tomada el 21 de Marzo del 2008 en la aventura para hacer los Picos Bolivar y Humboldt, en algún lugar entre el campamento base del Bolivar y el campamento base del Humboldt
(1)    Término utilizado para nombrar la comida adicional que agregarás a tu morral para rápido consumo en caso que ataque el hambre a mitad del camino (chocolates, frutas secas, granola, etc)