viernes, 4 de marzo de 2016

El Fibonacci y todo lo que me dejó tatuado

Hacerse un tatuaje, a pesar de que es fácil en términos de decisión (o decides hacértelo o decides no hacértelo) no es tan fácil en términos de ejecución. Una vez que tomas la decisión de hacerlo, normalmente tienes que resolver otras cosas, por ejemplo: que sepas lo que quieres tatuarte, que sepas en qué lugar del cuerpo lo quieres colocar y que sepas quién será el artista al que le permitirás que ejecute una obra que es para toda la vida. No hay un orden a seguir, y no son las únicas preguntas que deberás responder, pero al menos esas 3 deben ser contestadas.

Hace poco viví la aventura de pasar por todas esas preguntas de nuevo ya que tenía ganas de agregar otro arte a mi piel, pero no tenía claridad de lo que iba a hacerme. A diferencias de las veces anteriores, esta vez no fui a una tienda de tatuajes conocida a explorar las imágenes que tenían y los estilos que preferían los artistas que allí trabajan, ni tampoco había hecho una búsqueda por significado como fue el caso del nudo celta que me hice en honor al nacimiento de mi hija. Esta vez quería algo que tuviese una forma y un significado que me parecieran atractivos y que fuesen un tatuaje totalmente para mí. Como aún no estaba seguro de lo que quería, pasar a responder las otras preguntas aún no era fácil, lo que hizo importante empezar a darle forma a esa idea distorsionada de “un tatuaje” y tratara de convertirla en una más afinada, una que pasara a ser “mi tatuaje”.

Me pasee por internet y sus imágenes, volví a buscar las de animales pero me di cuenta que un dragón ya parecía ser suficiente por ahora, así que, nuevamente recorriendo los espacios conocidos, seguí buscando símbolos celtas y vikingos, y aunque por esa corriente hay significados muy interesantes, de alguna manera sentía que nuevamente me estaba quedando dentro de lo que ya conocía y no estaba buscando algo nuevo. Pensé en alguna imagen de alguna de nuestras etnias indígenas pero no conseguí algo que fuese más allá de las imágenes que encontramos en nuestra cestería aborigen y la verdad es que es bien difícil (lastimosamente) conseguir el significado que hay alrededor de estas lindas piezas.

Durante mi búsqueda fui guardando imágenes de lo que me llamaba la atención pero casi siempre lo que conseguía pasaba a ser eliminado con el tiempo. Sólo había una que tenía guardada desde hace mucho y que siempre que la veía me gustaba, pero también me parecía que la combinación de círculos y rectas que la componían era tan complicada que me daba temor hacerlo un tatuaje. Lo icónico de la imagen es que ni siquiera había aparecido en esta búsqueda que estaba realizando actualmente, esa imagen había aparecido en el 2011 porque me llamó la atención su geometría pero no recordaba ni cómo llegó a mí y menos qué significaba. Dado que era la única imagen que había sobrevivido a lo mucho que ya había borrado, lo que decidí fue entonces plantearme el resolver la aproximación de otra manera y decidí ponerme a buscar qué significado tenía esa imagen que seguía llamando mi atención.

Después de mucho revisar la web, conseguí que la imagen tenía nombre, se llamaba el cubo de Metatrón y pertenece a un grupo de figuras que se conocen como figuras de la geometría sagrada. Fue allí cuando pasé de lo general a lo específico, y aunque varias de estas me llamaban la atención, todas me seguían pareciendo lo suficientemente complicadas como para convertirlas en mi tatuaje. 

Se dice que cuando te trazas un objetivo y lo visualizas, en el cerebro se generan un sinfín de procesos que logran que ahora puedas observar con más claridad cosas relacionadas con tu objetivo, a las que antes no prestabas atención. No sé si tienes hijos pero cuando te enteras que estás embarazada o “embarazado”, en la calle empiezas a observar que todas las mujeres lo están, que todo el mundo tiene hijos, que todos usan un coche distinto, que todas las tiendas venden cosas para bebés y que todo eso que antes no habías visto (pero que estaba allí) ahora lo puedes percibir. Ese mismo “despertar” sucedió en el momento en que la idea del tatuaje ya tenía forma de geometría sagrada, pues de allí en adelante vi muchísimos tatuajes que contenían una o varias piezas de este grupo geométrico.

Revisando las piezas de artistas me di cuenta que habían varios que hacían este tipo de tatuajes pero no había alguno que resaltara en particular, hasta que di con la artista que llamó mi atención: Esther y su Tatuajería. Cuando vi las piezas realizadas por Esther, me di cuenta que tenía varias dedicadas al espiral de Fibonacci, una de las figuras que me llamaba la atención. Lo que veía era que sobre la espiral agregaba casi cualquier imagen artística, hojas, árboles, animales, galaxias o caracoles, haciendo que mi imaginación agregara imágenes alrededor de mi propio espiral. 

En ese momento tuve la sensación que había respondido otra pregunta, también había llegado a lo que parecía ser la artista que quería. La tercera pregunta fue respondida al momento de imaginar la forma de espiral, pues el Fibonacci podía ir colocado en un brazo o una pierna. Decidí entonces escribirle a Esther para seguir profundizando en los detalles, que terminaron convirtiéndose en la fecha y hora para mi cita en la tatuajería.

Después de conocerla, el día de la cita, me comentó que seguía dibujando algunas ideas que me ayudarían a visualizar lo que ella tenía en mente, hasta que me dijo que quería dibujarme la base del Fibonacci en la pierna y luego hacer trazos libres sobre dicho espiral (tatuaje estilo freehand o libre), ya que pensaba que sus ideas fluían mejor de esta manera. Debo confesar que no es fácil tomar la decisión que un artista haga un tatuaje en estilo libre sobre tu piel, ya que es difícil que puedas observar con claridad cuál es la idea final del tatuaje, pero cuando el artista tiene claro que para su cliente esta decisión no es sencilla y se esfuerza por ir dibujando, mostrando y construyendo con las ideas de ambos, y cuando tienes claro que el artista que escogiste tiene una marcada destreza en ese estilo y te permites confiar, el resultado que obtienes es que el tatuaje fluye con una combinación súper interesante que se transforma en una creación única y especial.


Esa primera sesión siguió su camino, transformando la idea en arte tatuado sobre mi pierna, una idea que en conjunto nació y que Esther pudo llevar a cabo, aunque no se terminó ese día. La segunda sesión está próxima a empezar y estoy seguro que estará llena de creatividad y tinta que permitirán que el Fibonacci concluya como nunca me lo habría imaginado.



El Fibonacci, además de que se me queda tatuado en la piel, también me dejó otras cosas importantes de aprendizaje, que espero que queden tatuadas en mi mente y espero que de alguna manera en la de ustedes:

  • No importa cuánto quieras algo, si no lo visualizas y no actúas en consecuencia para alcanzarlo, será muy difícil que logres obtener lo que deseas: Cuando tu "tatuaje" (objetivo) está claro, y tu mente está activa trabajando en lo que necesitas para alcanzarlo, te darás cuenta que las cosas empezarán a suceder y eso que sucede te permitirá que poco a poco te acerques a lo que quieres lograr. Hay personas que consideran que cuando eso sucede, el universo se confabula para que alcances lo que quieres, hay quienes dicen que tiene que ver con un fenómeno más parecido a la física newtoniana y que lo que realmente sucede es que las acciones que realizas para alcanzar tu objetivo generan reacciones asociadas a lo que quieres lograr. Hay otros que creen en que si pones toda la energía positiva en ese algo que quieres, de alguna manera empiezas a atraerlo. En cualquiera de los casos, en cualquiera de las creencias hay algo común: tienes que visualizar “el tatuaje” que quieres y tienes que hacer cosas para que se haga realidad.
  • Si hay algún problema que no consigues solucionar, algo que te tiene trancado, lo mejor que puedes hacer es intentar resolver el problema desde otra perspectiva: Así como cuando mi búsqueda era incierta y no atinaba a conseguir “el tatuaje” que buscaba y cambié de perspectiva empezando a indagar sobre el cubo de metatrón, de esa misma manera es posible que en cualquier problema que afrontas, si siempre te consigues con el mismo obstáculo, tal vez es el momento de buscar una solución distinta, de pensar sobre el problema de otra forma, de buscar otra manera de obtener una solución. Al cambiar tu perspectiva notarás que hay otras opciones, que el problema tiene otras aristas y que hay otra manera de conseguir “el tatuaje” que buscabas.
  • En la vida siempre conseguirás gente que es experta en lo que hace y que te puede ayudar a conseguir lo que deseas, si es así, debes darte el permiso de confiar: De nada sirve encontrar a un experto en algo y estar preguntando a cada momento que es lo que está haciendo y por qué lo hace de esa manera, ya que, además de perder un tiempo importante en explicaciones, automáticamente te conviertes en un foco de ruido para la ejecución de lo que tu mismo deseas que se haga. Entonces, asegúrate de haber escogido bien antes de empezar, pero después de que el artista empiece a tatuar, deja que la musa aparezca y “el tatuaje” fluya.


martes, 8 de diciembre de 2015

Qué tan alta es esa montaña?


Es la montaña tan alta como para estar por encima de las nubes? o es que son las nubes las que hoy pasean bajito y hacen ver a la montaña más alta? 

Que sabemos de la montaña? Que su altura no cambia significativamente en el corto plazo, entonces, desde ese punto de vista, hoy ella no amaneció más grande que ayer, ella sigue igual. Su altura no ha cambiado, ella está igual de alta (o bajita) sin importar por donde paseen las nubes.

Qué sabemos de las nubes? Que ellas siempre van por los cielos, a veces con más altura, a veces con menos altura, pero siempre por los cielos. Esta montaña es tan alta como para tocarla allá arriba en el cielo, aunque existe la posibilidad de que la nube esté paseando bajito.

Que sabemos de la altura? Sabemos que es una medida que se define como la distancia vertical de un cuerpo respecto a la tierra (o el mar). Sabemos que podemos medir la altura de la montaña y que podemos medir la altura a la que pasea la nube, pero que debemos fijar un punto de referencia. Si nos lo propusiéramos, podríamos medir la altura a la que vuela la nube, y nos dará un valor, pero es allí donde aparece la otra pregunta: es ese valor medido, alto o bajo? La verdad es que ese valor tendrá una interpretación y esa interpretación dependerá del entorno y de quien obtiene la lectura.

Ahora, imagina que eres un paracaidista, un piloto de avión, un alpinista de alta montaña o un astronauta. Probablemente, el valor de la medida puede ser interpretado desde este punto de vista como un valor bajo, pues estás acostumbrado a lecturas mucho mayores.

Ahora imagina que eres una persona con acrofobia. Probablemente sólo oír el valor al que vuela la nube sea suficiente como para empezar a sudar frío, pues cualquier cosa por encima de un metro te genera pánico.

Ahora cambiemos el entorno: que tal si esta nube estuviese tocando el Everest en vez de tocar el Ávila? diríamos que es la montaña la que es alta o diríamos que la nube pasea bajito?


La altura de la montaña es un hecho medible, al igual que la altura a la que pasea la nube, sin embargo, decir que la montaña es alta o que la nube pasea bajito, es más un tema de interpretación, al punto que incluso ambas cosas pueden considerarse ciertas, pues es la interpretación del observador la que tomará el parámetro altura y lo considerará como alto o bajo.

Es importante que recordemos esto de la interpretación, pues cuando estamos en una conversación en la que queremos transmitir un mensaje, pueden haber pilotos, alpinistas, astronautas y acrofóbicos, haciendo que sea importante que entendamos que nuestro mensaje puede ser interpretado de una manera distinta a la que nosotros mismos tenemos. Siempre ten presente que aunque tu puedas estar viendo lo alto de la montaña, los otros pueden estar viendo lo bajito que vuela la nube y amabas cosas pueden ser ciertas.
 
Entender que no tenemos LA VERDAD, sino una interpretación de lo que sucede es vital para entender que cada quien puede interpretar el mundo de una manera que puede o no coincidir con tu interpretación...

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Día de las Playas 2015



El día llegó, sábado 19 de septiembre, y todos nos levantamos temprano para poder conseguirnos en el punto de reunión a las 6.00 de la mañana. El primero en llegar, el puntual Jacinto, quien junto a su esposa esperaba por el resto de nosotros. Llegué después de él y allí nos pusimos a conversar mientras esperábamos al clan. Poco a poco el resto del grupo comenzó a llegar para completar el total de personas que saldrían desde Caracas rumbo al Estado Vargas a aportar nuestro grano de arena a este día de celebración mundial (aunque no todos lo sepan).

Llegó la hora de partir, definimos el orden de caravana y salimos con rumbo a la primera parada logística para llenar los tanques de gasolina de algunos de los vehículos. La segunda parada era para los pilotos, asegurando un buen desayuno que nos mantuviese en pie durante toda la labor. Esta segunda parada sirvió además como punto de encuentro con parte del grupo que se incorporaría en Vargas. Grupo casi completo y todos desayunados, partimos ahora con destino a Playa Larga, ubicada en Todasana, Edo. Vargas. En la vía se fueron uniendo el resto de los integrantes de esta travesía.

Al llegar a la playa nos ubicamos del lado este de la misma, pues nos pareció el lado menos visitado y asumimos que en donde conseguiríamos más basura. Una vez estacionados los vehículos, desplegamos un par de toldos que se convertirían en nuestro punto logístico (hidratación, material de limpieza y almacén). El grupo de personas se desplegó de manera libre, en las distintas zonas que decidimos limpiar. Unos se fueron hasta el final de la playa (parte más este) para ir limpiando desde lo más lejos en dirección hacia el punto logístico, otro grupo decidió limpiar la zona sur, esa que nadie ve y que siempre se transforma en vertederos de basura escondida, otros se ubicaron en la zona rocosa de la parte más este de la playa en donde de seguro el mar aprovecha la marea alta para depositar la basura que no le pertenece, y otros se quedaron alistando el punto logístico, asegurándose de que hubiese suficiente hidratación para todos. 



Al principio la playa no parecía estar muy sucia, en general, por ser una playa visitada, los lugareños mantienen limpia la playa, al menos en la zona de toldos, sin embargo, a medida que el tiempo pasaba, se notaba como cada persona regresaba al punto logístico con una bolsa llena de basura, retirando otra bolsa vacía para continuar la labor, no sin antes parar a descansar y tomar agua para lidiar con el intenso calor del día.

La actividad se mantuvo por al menos dos horas, cuando todos como grupo decidimos descansar. Compartimos un rato agradable mientras merendamos patilla y recobrábamos ánimos. Antes de seguir llenando más sacos de basura, decidimos reunir todas las bolsas que ya estaban llenas (algunas por su peso se habían quedado en dónde se habían llenado) para contabilizar la cantidad recolectada hasta ese momento y asegurarnos que teníamos el espacio suficiente en nuestros vehículos para sacarlas de allí. Para el momento habíamos llenado un total de 35 sacos de basura. El volumen parecía ser alto para la cantidad de vehículos que teníamos así que decidimos empezar el proceso de empaquetado.


De eventos anteriores de recolección aprendimos que el traslado de los sacos de basura sólo cerrándolos y amarrándolos al techo, capó y/o caucho de repuesto de nuestros vehículos (que es lo más comúnmente usado para el traslado), puede tener consecuencias negativas, entre ellas, que las bolsas se rompan en la vía o mientras se manipulan para su desecho final (en contenedores de basura). Por esta razón agregamos un proceso de empaquetado de la basura recolectada que reduce de manera importante la probabilidad de ocurrencia de estos accidentes. El proceso consiste en introducir uno o más sacos de basura dentro de cajas de cartón y embalar estas cajas. La cantidad de bolsas a introducir no sólo dependen de la capacidad de la caja sino también del peso final, de manera que cualquier caja tenga un peso “aceptable” que osciló, en este caso, entre los 20 y los 35 kilos. Una vez que la basura ha sido empacada, la colocación de las cajas en las parrilleras de techo de nuestros vehículos es una tarea bastante fácil, y como dijimos antes, más segura y menos preocupante para los conductores.

Terminamos el proceso de empaquetado y, aunque nos quedaban sacos y cajas para continuar la labor, al presentar las cajas en los vehículos, nos dimos cuenta que habíamos abarcado la capacidad de carga de nuestras parrilleras, por lo que no quedó otra opción que dejar la labor de limpieza de ese “tamaño”. 




Los resultados de esta labor fueron un total de 35 sacos de basura recolectados, dispuestos en 20 cajas de cartón, que se estiman representaban entre 400 y 700 Kg de basura, recolectados por una representación del grupo conformada por 10 camionetas, sus pilotos y copilotos (familiares y amigos)  y una playa un poco más limpia.

Además de ello, hay resultados que son difícilmente cuantificables pero que también formaron parte de los logros de esta actividad. A todos los que participamos, más allá del cansancio propio de la tarea, esta labor nos dejó una satisfacción infinita, esa que se siente al haber logrado una meta, una que como grupo nos habíamos trazado y que era el formar parte del día de las playas una vez más, limpiando un espacio nuestro, una playa de nuestro estado Vargas, una de las tantas hermosas playas de nuestro país. Esta satisfacción es la que hoy compartimos con todos ustedes que nos leen porque estamos seguros que se puede contagiar y que esta buena acción es repetible todos los días, en la ciudad, en la playa, en la oficina, como peatones o como conductores, en definitiva, como venezolanos dispuestos a cuidar lo que es nuestro.

 


viernes, 23 de octubre de 2015

A qué se parece un elefante?




Se dice que esta parábola tuvo su origen en la India, aunque tiene versiones similares para casi todos los continentes del mundo. Hoy la comparto con ustedes...
 
Había una vez seis hombres ciegos que vivían en Indostán, que querían ampliar sus conocimientos y aprender cómo era un elefante, por lo que decidieron que cada uno, a través del tacto, podría satisfacer a su mente.

El primero, al acercarse al elefante, chocó contra su lado ancho y fornido, por lo que en seguida empezó a gritar:
"¡Bendito sea Dios! ¡El elefante es muy similar a una pared!"

El segundo, palpándole el colmillo, gritó:
"Oh! lo que tenemos aquí, es muy cilíndrico y agudo. Para mí esto es muy claro, esta maravilla de elefante es muy parecido a una lanza".


El tercero se acercó al animal y tomó la trompa, la cual se retorció en sus manos. Así, audazmente dijo:
"Yo veo", acotó, "que el elefante es igual que una serpiente"

El cuarto extendió su ávida mano Y se posó sobre la rodilla:
A lo que más esta bestia maravillosa se parece, es muy llano", comentó él; "Es bastante claro que el elefante es semejante a una columna".

El quinto, que se arriesgó a tocar la oreja, dijo: "Hasta el hombre más ciego puede decir a lo que esto más se parece:
Niegue el hecho quien pueda, esta maravilla de elefante es igual que un abanico".

El sexto, en cuanto empezó a tentar a la bestia, asió su cola oscilante.
"Yo veo", dijo él, "que el elefante es como una soga".


Según se cuenta, estos 6 ciegos discutieron ruidosa y largamente sin nunca ponerse de acuerdo hasta que un monje que pasa por allí los oye y se sonríe. Decide tomar la palabra y les comenta:

Todos ustedes están en lo cierto. La razón por la que cada uno esté diciendo diferentes cosas o características del elefante es que cada uno de ustedes tocó una parte diferente del animal. Por lo tanto el elefante tiene todas las características que mencionaron. Ahora, el problema del por qué ustedes no han tenido la capacidad de darse cuenta de esto no es porque estén ciegos por naturaleza, la ceguera que no los deja ver no está en la condición de sus ojos. Cada uno ha sostenido con tanta terquedad y arrogancia su punto de vista que ésta ha sido la verdadera causa de su ceguera, esa ceguera que no les ha permitido percibir lo que su compañero percibió. En su ignorancia han peleado y discutido con tanta fuerza, encerrados en su propio punto de vista, sin darse cuenta que cada uno de ustedes tiene una idea distinta y legítima de una misma realidad, pero esa idea no es la única. 

Se dice que el monje se fue cantando un verso que decía algo como...
Oh como se aferran y discuten, algunos que sostienen
Ser honorables, predicadores y sabios!
Para discutir, cada uno se aferra a su punto de vista y niega el de los demás

Este tipo de hombres solo ven un lado de las cosas, que ciegos que están.

Cuantas veces has estado ciego y has alimentado tu ego, defendido con arrogancia y con terqueza tu punto de vista, negando de manera visceral la posibilidad de que otra persona, que esté viendo o viviendo lo mismo que tu, tenga una opinión diferente? Recuerda siempre que somos seres humanos con ADN únicos, con una lista de valores, principios, experiencias y paradigmas distintos que nos hace aún más únicos. Por ello, es posible que tu amigo, tu compañero de trabajo, tu colega, tu supervisor o tu supervisado ante un mismo "elefante" estén viendo la trompa, o los colmillos, mientras tu ves sus patas. La verdadera sabiduría no está en sostener a capa y espada la realidad que tu ves, la verdadera sabiduría es hacerte la pregunta reflexiva de por qué esta persona ve algo que tu no ves y viceversa. Te aseguro que si tu le enseñas que estás tocando la cola y él te enseña que está viendo el colmillo, no será necesario que venga un monje de la India para aprender que están viendo las dos caras de una misma moneda.

 

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Quién debe cambiar el rumbo?

 
 
 
El capitán del barco miraba, a lo lejos, en la oscuridad de una noche llena de neblina, luces tenues que se dirigían hacia su barco, por tanto, si no se tomaba una acción correctiva, un choque era evidente.

De inmediato, ordenó a su guardavía a enviar el siguiente mensaje: “Altere su rumbo veinte grados hacia el sur”.

Enseguida, fue recibida la respuesta: “Altere el suyo veinte grados hacia el norte”.

Al recibir esta respuesta, se enfadó el capitán, ya que su orden había sido ignorada.


Así pues, mandó un segundo mensaje: “Yo soy el capitán de navío. Altere su rumbo 20 grados hacia el sur”.

Inmediatamente, vino la respuesta: “Yo soy el marinero tercera clase, Martínez. Altere su rumbo 20 grados hacia el norte o colisionará”.

Pensando infundir temor, y más molesto que antes, el capitán respondió: “Estoy al mando de un buque de guerra, armado con las mejores armas de guerra por lo que le ordeno que desvíen si rumbo”

El marinero de tercera clase contestó: “Capitán, yo estoy al mando de un faro”
El capitán desvió su rumbo.
 
Cuantas veces te has visto en situaciones como las del capitán, en las que debido a las condiciones como la "neblina", la "noche", tu "cargo" y "tu experiencia naval" produces una visión distorsionada de la realidad y pretendes generar acciones que no son correctas?
 
Cuando no damos espacio para entender que los demás también tienen razones que pueden ser válidas, cuando no nos esforzamos por entender al otro antes de opinar lo que es "mi verdad", situaciones parecidas a estas pasan. 
 
Date la oportunidad de entender de distintas perspectivas las situaciones que enfrentas, puede que lo que supones no sea correcto y que, para evitar la colisión, el único que deba cambiar de dirección seas tú.